El CODiNuCoVa alerta de las consecuencias del consumo de precocinados en la población infantojuvenil

El consumo de platos preparados crece cada año en los hogares españoles. Según las últimas cifras de la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (ASEFAPRE), en 2024 el consumo de comida precocinada en los hogares españoles ha aumentado un 2,9%, hasta alcanzar las 742.377 toneladas, una cifra que desvela que los platos preparados siguen ganando espacio en la cesta de la compra.
Pero los hogares no son el único escenario en el que se consumen estos productos. Los comedores escolares también van a la cabeza en este sentido. Y es que, en la actualidad 1 de cada 3 comedores escolares en España (32,9 %) sirven cuatro o más platos precocinados al mes. Ante estas cifras, el CODiNuCoVa ha alertado de las consecuencias que puede tener para la salud consumir estos productos, especialmente en la población infantojuvenil.
Tal y como recoge el Informe “Cómo Comemos en Comunitat Valenciana” que publicó el Colegio en 2024, el perfil que más consume platos precocinados son los jóvenes. “Los alimentos congelados o platos preparados se encuentran en el top 3 de productos más consumidos entre la población joven. Esto se debe a una falta de tiempo en la dedicación a la cocina y a la escasa planificación de menús de las familias que los lleva a decidir en último momento qué comer y lo hacen con productos ya listos para su consumo”, explica Luis Cabañas, presidente del CODiNuCoVa.
Con todo ello, los nutricionistas valencianos explican que conviene diferenciar entre los platos preparados y los alimentos listos para consumir. “Existen alimentos listos para consumir que son saludables, como pueden ser las frutas y verduras frescas o los botes de legumbres ya cocidas. El problema llega cuando el producto que adquirimos contiene más ingredientes, lo que nos puede indicar mayor procesamiento y, con ello, ingredientes de mala calidad, no saludables o productos altos en sal, como componentes utilizados para mejorar su sabor o conservación”, advierte Cabañas. Y es que cuando un plato precocinado tiene un conjunto de ingredientes que han sufrido procesamientos varios o, simplemente, los incluye para fomentar su conservación, suele incluir cantidades de sal, grasas perjudiciales o azúcar demasiado elevadas, y eso es lo que los profesionales llaman ultraprocesados.